En el reino culinario, la leche condensada es el néctar dulce que embellece nuestras creaciones, desde el flan celestial hasta la pastelería que despierta los sentidos. Preservar su consistencia aterciopelada es, por tanto, una empresa de suma importancia. Adentrémonos en el santuario de secretos para mantenerla tan suave como la seda. Primero, consideremos la morada en la que reposa este dulce líquido: el envase debe ser un bastión contra los asaltos del aire, un guerrero robusto en la lucha contra…
